DESPEDIDA DE NUESTRO DIRECTOR - LICEO FRESIA GRACIELA MÜLLER RUIZ

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DESPEDIDA DE NUESTRO DIRECTOR

NOTICIAS 2016

Estimadas y estimados miembros de la comunidad educativa del querido colegio FGMR:

Hasta hace pocos días tuvimos la oportunidad de compartir grandes experiencias.
Quizá serán éstas buenas o quizá serán de recuerdos ingratos;  pero lo fundamental es que durante el lapso de tiempo que permanecí en la institución que ustedes representan, entregué gran parte de mi vida al servicio de la educación; como lo hice en otros centros educativos que, paso a paso, fueron plasmando en mí la vocación,  que encontré haciendo camino entre dulces sonrisas y rostros de niños con mezcla de temor, pena, incertidumbre y alegría a su ingreso a las aulas, y entre tiempos de  encuentro con tantas personas que fraguaron en mí   el supremo  derrotero   en pos de optar por una entrega  incondicional a la noble tarea de educar,  con emoción, paciencia, honestidad y compromiso,  con el placentero sentimiento de ver crecer junto a ustedes tantas generaciones de niñas y niños que, sin imaginarlo a priori, se convertirían en  mi leitmotiv de una profesión que me acogió y me abrió las puertas de un futuro que hoy me sabe a satisfacción y gratitud, pues, me ha permitido cumplir tantas tareas maravillosas siendo la principal de ellas la educación de mis amados hijos. Es la gran alegría de sentirse grande siendo pequeño en el inmenso mundo del saber  y la cultura.  A propósito de ello, me viene a la memoria una profunda reflexión:  los maestros construyen ciudadanos nuevos, ayudan a descubrir vocaciones, forman a la gente del futuro, y en eso se nos va la vida, muchas veces postergando a nuestros seres más cercanos.  Mientras escribo van pasando por mi mente muchos recuerdos: los lugares y centros en los que trabajé, las personas con quienes compartí la tarea (esta es una profesión que solo se puede ejercer bien si se hace de forma sentida), los alumnos y alumnas que se han ido sucediendo, dando sentido al quehacer a que nos llama la vocación. Los profesores tenemos que ser conscientes de que solo por ellos y ellas existe nuestra profesión.

Es triste tomar la decisión de partir, pero a todos nos llega el momento de decir adiós. Es el tiempo que nos reclama inexorablemente la vida y que se ha de tomar en cuenta; tal vez con nostalgia, quizás con no poca angustia, pero es el ciclo natural de la vida misma. Dejo aquellas aulas y pasillos en las que recibí y compartí pequeños y grandes conocimientos con todos quienes en mi entorno siempre estuvieron para ayudarme.  A tantas generaciones que me permitieron  servir a muchos a través de  la profesión docente  que abracé tal vez  por necesidad en un primer momento, pero que poco a poco se fue radicalizando en mi conciencia y en mi espíritu, hasta llegar a amarla;  mi eterna gratitud e imperecedero  recuerdo.También disfruté de la oportunidad de dirigir un centro educativo, experiencia que me permitió llevar a la práctica muchas ideas que había leído en los libros o que había soñado en mis desvelos pedagógicos. Alguna de ellas nunca llegó a realizarse, como la de lograr posicionar a nuestro querido colegio en lugar de máximo privilegio a nivel comunal. Tarea pendiente…Si lo hice bien o mal, juzgue el tiempo; sí me asiste  la certeza de que lo hice con fervor.

En definitiva, muchos años enseñando y aprendiendo. Casi cinco décadas. Mucho tiempo, es decir un suspiro. Muchas alegrías; algunos dolores. Como escribió alguien por ahí: "Creo que hay que contar el tiempo por las sonrisas y no por las lágrimas y la edad por los amigos y no por los años". Lamentable y felizmente ha llegado la hora de la despedida. Lamentablemente, porque me llegó a gustar mucho hacer lo que hacía y porque casi abruptamente circunstancias no deseadas y mucho menos intencionadas me llevaron a decidir mi partida. Felizmente porque he podido hacer durante mucho tiempo aquello que me gustaba, y porque he tenido la suerte de no haber decaído ante tantos desafíos que me propuso el desarrollo de mi carrera como  profesional de la educación.

Es unagrado sin límites poderse dedicar a aquello que a uno le gusta. Sé que he sido afortunado. Me causaría enorme satisfacción saber que también lo han sido aquellos con quienes he trabajado y aquellos a quienes he enseñado y lo mucho que de unos y otros he aprendido. Lamentaría mucho que, en algunos casos, no hubiese sido así y, por ello, pido disculpas. Resulta impropio decir que has disfrutado haciendo lo que has hecho si otros han sufrido como consecuencia.
Mi experiencia ha sido muy enriquecedora para mí. Termino mi trayectoria con la firme convicción de que esta es una tarea que merece la pena. Me gustaría que las personas que empiezan lo hagan con la misma ilusión con la que termino. Porque esta es una profesión que solo se puede vivir bien con pasión, con entrega, con auténtica vocación.

Educación de calidad, para mí, es enseñar no sólo lo que dicen los libros sino además formar personas que sepan en su momento qué camino escoger, tomando en cuenta lo que sus maestros le entregaron, principalmente los valores que  les permitan orientar su comportamiento en función de realizarse  como personas.  Dejo a ustedes mi esperanza  de que esta trilogía maravillosa del gran escenario educativo, que tiene la responsabilidad de  iluminar el futuro de los niños y jóvenes que se arrimen al alero del Colegio Fresia Graciela Müller Ruiz, logre instalar esas perlas luminiscentes que transitan desde el amanecer de la vida al nacer breve de juventud, en lo más alto del podio comunal.

Un último pequeño regalo; un mini poema:
Utopía:

(un poema de Eduardo Galeano)
Ella estaba en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino dos pasos y
el horizonte se corre
diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.


Mi grato agradecimiento a todos ustedes.
Siempre los recordaré.
Adiós por siempre.  Con mucho afecto

     Orlando Cayupe Quezada


 
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